Esperan 14 tormentas en el Atlántico

Piden a la ciudadanía estar prevenidos… 

Autoridades de Yucatán, Campeche y Quintana Roo declaran que están preparados con refugios y medidas preventivas.

El Peninsular  

La Comisión Nacional del Agua (Conagua), a través del Centro Hidrometeorológico Regional de Mérida (CHRM) del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), informó que a partir de este mes inició la temporada de ciclones tropicales 2018 en el Atlántico, Mar Caribe y Golfo de México. 

14 tormentas con nombre y 7 huracanes 

El proceso para que se forme un huracán inicia con una depresión tropical, que luego evoluciona a tormenta tropical y finalmente a huracán. Cuando alcanza la categoría de tormenta tropical recibe nombre y cuando los vientos sostenidos superan los 118 km/h pasa a llamarse huracán, llevando el mismo nombre masculino o femenino que tenía la tormenta tropical. 

Para esta temporada de huracanes en el Atlántico, que comenzó el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, está previsto que se formen 14 tormentas con nombre, 2 más que la media de 1981-2010. 

  • 2018: En el Caribe, la estimación es del 52%, un 10% más que el promedio del año pasado. 

Además, siete de estas tormentas deberían llegar a categoría de huracán, muy cerca de la media de 6.5. 

También se pronostican tres como categoría 3 o superior. 

El pasado 25 de mayo se formó en aguas del Mar Caribe la tormenta tropical Alberto de manera anticipada al inicio formal de la temporada de ciclones tropicales para el Atlántico. 

  • Campeche reporta 549 refugios para atender a más de 57 mil personas de los 11 municipios de la entidad. 

El pronóstico de formación de 14 sistemas tropicales con nombre para este 2018 se mantiene ligeramente por arriba del promedio anual histórico de formación de ese tipo de fenómenos el cual corresponde a 11.5. 

El CHRM mantendrá un monitoreo y vigilancia constante de las condiciones en la región del Atlántico, esto con la finalidad de dar aviso oportuno a la población en caso de que algún sistema hidrometeorológico represente algún tipo de riesgo o amenaza para la región. 

  • Yucatán pondrá a disposición esta temporada mil 127 refugios temporales en los 106 municipios del estado.  

Por lo anterior, se recomienda a la población estar al pendiente de los avisos y alertas que en su momento emitan las autoridades oficiales como la Comisión Nacional del Agua y Protección Civil de los tres estados de la Península de Yucatán. 

Está previsto que se formen 14 tormentas con nombre, 2 más que la media de 1981-2010.

 

  •  Quintana Roo en 2017 habilitó 836 refugios anticiclónicos en sus once municipios.  

¿Por qué no se formarán tantos huracanes como el año pasado? 

Entre los ingredientes fundamentales que están detrás de una temporada casi ¨normal¨ destacan: 

  • Un periodo de transición entre una ya debilitada La Niña y el esperado, pero débil, fenómeno de El Niño. Este podría instalarse en el Pacífico tropical durante los meses de verano en plena temporada de huracanes en el Atlántico. Normalmente cuando se forma El Niño y su señal es intensa, aumentan los vientos del oeste en zonas altas de la atmósfera sobre la región del Caribe, y estos se encargan de dificultar la formación de tormentas tropicales o de deshacer las que ya se han formado. De momento los modelos de predicción apuntan a la posible formación de El Niño, aunque parece que será muy débil con tan solo anomalías positivas del agua del mar de 0 a 0.5o 

Predicción de la evolución de El Niño y La Niña este 2018 

  • Las temperaturas de la superficie del agua en el Atlántico tropical rondan la media habitual, así que salvo que haya un aumento inesperado durante las próximas semanas, no debería ser un factor que influya tanto en la formación de huracanes. De hecho, el Atlántico oriental, cerca de las costas de África donde se suelen formar un buen número de tormentas tropicales, está más frío que otros años. Si se mantiene en ese modo menos energético, su contribución a la formación y fortalecimiento de tormentas tropicales será menor que otros años. Además, cuando el agua está más fría de lo habitual, aumenta la estabilidad atmosférica en la región y la presencia de aire más seco de lo normal, dos ingredientes que tienden a limitar la formación de grandes tormentas necesarias para la gestación de huracanes. 

 

Infografía

 

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